meditaciones beckettianas, obra, Poesía

Trémulo

 

Estás aquí, de nuevo, al inicio:

si un cuervo se sacude el abismo

sabes que se trata de ti mismo

sin la sombra trepidatoria

cuyas noches atrás

devoraste en el pasado,

concediendo a tu sueño hojas dispersas

y a tu insomnio horas en blanco,

árboles sin tronco y flores sin tallo.

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meditaciones beckettianas, obra, Poesía

Eso a lo que le llamas vida

Hay lluvia en la tarde que recuerdas

porque nunca te quisiste ir,

corrían las nubes de campo en campo

y pensabas no dormir en la sombra

ligera de nuestros días de café.

 

Estabas ausente a tu manera:

Descifrando el pulso de tu cuerpo

en el agua -todo un cielo sumergido-

te decías, con la asesina distancia

de una estrella a otra.

 

…Y una raíz quebraba la oscuridad

y liberó un poco, y casi nada,

una bomba, un parto, un recién nacido

que sólo te atrevías a mirar desde el espejo.

 

No hay ruido que no conozcas,

no hay ruido que no,

no hay ruido que,

no hay ruido,

no hay,

no.

 

Sólo un pellejo, eso a lo que le llamas vida.

 

 

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meditaciones beckettianas, obra

Nowhere

Es verdad que la carne duele. Uno envejece rápido y de repente muere.  Pregúntenle al señor caracol que ayer por la noche pisé sin querer. Su caparazón tronó y mi alma se hizo añicos. La triste babosa quedó embarrada en el escalón.

Schubert suena en la radio. El volumen está tan alto que mi cuarto empieza a despedazarse mientras el cielo cae como el mar que no tenemos. Un rayo atraviesa la ciudad y el silencio recoge las miradas hasta ahora absortas en la nada. Es tan hermoso escuchar a Schubert en el fin del mundo.

Pienso esto como buscando la utopía en lo que escribo. Cosas que nunca han tenido lugar ni tiempo.

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