literatura, meditaciones beckettianas, obra, Poesía

Paisajes

Se vuelve evidente, mientras escribo, la ausencia diáfana de nuestros dioses y, con ella, la oscuridad de un río que surca los parajes más insólitos, los más salvajes, los más parecidos a una mirada, a un instante de muerte cuyo reflejo cala hondo y no pertenece a este mundo.

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meditaciones beckettianas, obra, Poesía

Eso a lo que le llamas vida

Hay lluvia en la tarde que recuerdas

porque nunca te quisiste ir,

corrían las nubes de campo en campo

y pensabas no dormir en la sombra

ligera de nuestros días de café.

 

Estabas ausente a tu manera:

Descifrando el pulso de tu cuerpo

en el agua -todo un cielo sumergido-

te decías, con la asesina distancia

de una estrella a otra.

 

…Y una raíz quebraba la oscuridad

y liberó un poco, y casi nada,

una bomba, un parto, un recién nacido

que sólo te atrevías a mirar desde el espejo.

 

No hay ruido que no conozcas,

no hay ruido que no,

no hay ruido que,

no hay ruido,

no hay,

no.

 

Sólo un pellejo, eso a lo que le llamas vida.

 

 

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