meditaciones beckettianas, obra

Nowhere

Es verdad que la carne duele. Uno envejece rápido y de repente muere.  Pregúntenle al señor caracol que ayer por la noche pisé sin querer. Su caparazón tronó y mi alma se hizo añicos. La triste babosa quedó embarrada en el escalón.

Schubert suena en la radio. El volumen está tan alto que mi cuarto empieza a despedazarse mientras el cielo cae como el mar que no tenemos. Un rayo atraviesa la ciudad y el silencio recoge las miradas hasta ahora absortas en la nada. Es tan hermoso escuchar a Schubert en el fin del mundo.

Pienso esto como buscando la utopía en lo que escribo. Cosas que nunca han tenido lugar ni tiempo.

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meditaciones beckettianas

Pequeñas doctrinas

Todavía encuentro imposible sostener una conversación con aquellos que se mueren de ganas por hablar. Más vale el silencio del sabio que la opinión del vulgo.

 Lichtenberg, que era un kantiano con conocimiento de Spinoza escribió: Nada es más reconfortante para el espíritu que no tener ninguna opinión.

Lucio Annea Séneca: Vuelvo más avaro, más ambicioso, más sensual, aún más cruel, porque estuve entre los hombres.

La opinión se construye en comunidad. La verdad se encuentra en el silencio.

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